La presentación de ‘Pizarras Vacías’ se convierte en un acto de homenaje a los docentes republicanos

    Los maestros y maestras republicanos podían haber cambiado este país, pero en su camino se cruzó la guerra civil y el franquismo que truncaron la labor modernizadora que habían emprendido. Muchos lo pagaron con su vida. Por eso la presentación del libro ‘Pizarras Vacías’ se convirtió en un acto de homenaje a los docentes republicanos. Para recordar lo que ocurrió y por qué la historiadora y profesora de la Universidad de Valladolid, María Jesús Izquierdo, ha escrito esta obra recorriendo la provincia de Valladolid y documentando los casos de represión franquista contra maestros y maestras. La presentación del libro, organizada por la Fundación Jesús Pereda de CCOO Castilla y León, contó además con la participación de la también historiadora y profesora universitaria, Asunción Esteban y por el pintor Manuel Sierra.

    11/04/2018.
    La presentación de ‘Pizarras Vacías’ se convierte en un acto de homenaje a los docentes republicanos

    La presentación de ‘Pizarras Vacías’ se convierte en un acto de homenaje a los docentes republicanos

    El delegado de CCOO en Valladolid, Gonzalo Franco, también escritor, hizo la introducción del acto de presentación recordando el interés de Comisiones Obreras por recuperar la memoria histórica en nuestro país y en celebrar la República precisamente en este mes de abril cuando se conmemora su Aniversario. La Fundación Jesús Pereda de CCOO Castilla y León ha organizado, para ello, el ciclo Letras Republicanas, con actividades en cuatro provincias de nuestra Comunidad, en el que se inscribe la presentación de Pizarras Vacías.

    Revolución educativa y cultural

    Y las expectativas no quedaron defraudadas ya que María Jesús Izquierdo hizo una encendida defensa de la escuela republicana y un sentido homenaje a los maestros y maestras que quisieron ponerla en pié. Se trataba, en su opinión, de hacer una verdadera revolución educativa y cultural que trajera la democracia y la participación a nuestro país, que fuera ‘el motor para transformar la sociedad de la época’. Recordó que la República tenía que luchar contra el analfabetismo que lastraba la posibilidad de que la población participara en la vida social y cultural. Y puso a los maestros y maestras en la vanguardia de esa revolución con métodos pedagógicos revolucionarios basados en los movimientos europeos más avanzados que había ayudado a introducir en nuestro país la Institución Libre de Enseñanza. Para combatir la pobreza se establecieron los roperos, que proveían de vestido, las cantinas, que daban alimento, y las colonias, que procuraban las primeras vacaciones de su vida a muchos niños y niñas españoles. Todo complementado por unas Misiones Culturales que llevaban el teatro o la literatura, por primera vez, a los pueblos de nuestro país, con el establecimiento de becas para seguir la educación secundaria y universitaria y con la creación de bibliotecas públicas. Muchos intelectuales y artistas apoyaron con sus ideas y sus creaciones este empeño y también fueron represaliados por ello.

    Sobre los hombros de maestros y maestras

    ‘Todo ese trabajo modernizador descansaba sobre los hombros de un cuerpo docente que, por fín, estaba formado por funcionarios públicos, con formación académica y con salarios decentes’ dijo la autora del libro. Además, aplicaban métodos de enseñanza basados en los gustos y capacidades de los alumnos y alumnas, que tuvieron enseñanza primaria obligatoria y gratuita, y con actividades creativas y de contacto con la naturaleza impensables en otros momentos de la educación, que hasta entonces estaba mayoritariamente en manos de la Iglesia. Por eso, el estamento religioso se enfrentó desde el primer momento con la reforma educativa de la República, señaló María Jesús Izquierdo, y se alineó con la dictadura para recuperar su control sobre el adoctrinamiento de nuestros escolares.

    También este carácter de liberación social que la República concedió a la educación explica la atroz represión que sufrieron los maestros y maestras tras el estallido de la Guerra Civil. Todos fueron considerados culpables y ‘solo los que pudieron demostrar su adhesión al nuevo Régimen pudieron volver a su puesto de trabajo’. ‘No se limitó a su depuración administrativa’ dijo María Jesús Izquierdo, ‘sino que llevó a muchos de ellos a ser asesinados en las cunetas de nuestro país o a las cárceles franquistas’. María Jesús Izquierda ha ido pueblo por pueblo de Valladolid documentando esta represión y lo ha contado en una obra que pretende reivindicar la memoria de esos hombres y mujeres que quisieron traer la modernidad a la España de la época y tuvieron que pagar un enorme precio por ello. ‘No se les puede condenar al olvido’ recordó porque hablar de ellos y de ellas ‘es una forma de que regresen a las aulas donde una represión sistemática y planificada les impidió estar’. La autora y sus acompañantes, Asunción Esteban y Manuel Sierra, todos vinculados a movimientos de la Memoria Histórica, invitaron a los presentes a recordar estos y otros acontecimientos ocurridos durante la etapa franquista para ‘hacer justicia a las víctimas’.

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