CCOO reclama a la Junta realizar un análisis “real” de la situación actual de la digitalización en las pymes

    Vicente Andrés ha considerado, durante la Jornada que CCOO de Castilla y León, a través de la Secretaría de Formación y Política Industrial, ha organizado sobre competitividad y digitalización industrial en las Cortes de Castilla y León, que "se requieren políticas públicas actualizadas y una apuesta por la formación de los trabajadores para ser competitivos". Se trata de una Jornada, integrada en un proceso de debate más amplio sobre los desafíos, los retos y las amenazas de la digitalización de los sistemas productivos, principalmente en la Industria.

    10/10/2018.

    ICAL

    El secretario general de Comisiones Obreras (CCOO) Castilla y León, Vicente Andrés, reclamó hoy a la Junta realizar un análisis “real” del estado de situación actual de la digitalización en las pequeñas y medianas empresas de la Comunidad. Reconoció que las grandes compañías del sector de la automoción y sus empresas auxiliares cuentan con un alto nivel de digitalización, que actúan en 18 campos de actuación, pero se desconoce cómo están las pymes en sectores como la agroalimentación y los servicios. “Teniendo ese diagnóstico podremos actuar porque sabemos que las pequeñas empresas tienen más retraso y hay que centrar los esfuerzos en ellas para que puedan competir en un mundo global”, aseveró.

    Andrés, quien participó en la inauguración de las ‘Jornadas sobre competitividad y digitalización industrial’ con la asistencia del viceconsejero de Economía y Competitividad, Carlos Martín Tobalina, recordó que el tejido productivo de la Comunidad está formado por grandes empresas tractoras que están en la industria 4.0 pero, por contra, hay muchas pymes que han de “ponerse en el buen camino” del proceso de la digitalización, por lo que se requieren políticas para ser competitivos. En ese sentido, abogó por actualizar las políticas públicas en Castilla y León.

    El líder sindical precisó que el tercer Acuerdo Marco de Competitividad, que se firmó en 2014 con una vigencia hasta 2020, ha quedado un tanto obsoleto porque la tecnología avanza a “velocidad de vértigo”. Puso el ejemplo de que al poco de firmarse este plan ya se comenzó a hablar de la cuarta revolución industrial o la industria 4.0. “Estamos ante un acuerdo a muy largo plazo que hay que revisar, acorde a los tiempos actuales por las importantes transformaciones”, añadió.

    Mencionó las consecuencias de la digitalización industrial, la industria 4.0 y la robotización, con una reducción del empleo y una especialización asi como una influencia en las relaciones laborales, tanto individuales como colectivas. “Esto tiene muchas amenazas pero también ventajas”, afirmó. Vicente Andrés subrayó la necesidad de que los trabajadores estén muy bien formados ante esta nueva revolución industrial, lo que debe pasar por actualizar los centros de formación profesional de todas las familias profesionales y apostar por la formación continuada para los trabajadores como uno de los elementos de competitividad.

    También, apostó por continuar con las ayudas en I+D+i a las grandes multinacionales pero sin llevarse el conocimiento de la Comunidad, como ha ocurrido con Vestas. “Tienen que existir alguna responsabilidad y anclarlas al territorio”, opinó.

    Abogó por una mayor ligazón entre el mundo de la universidad y la industria para que los nuevos grados y los títulos postgrados tengan muy en cuenta la digitalización. Por último, incidió en priorizar la industria por ser el motor de la economía frente a la terciarización. “Hay que estar a la vanguardia para conseguir una mejor competitividad, más empleo, más formación y más poder adquisitivo de los trabajadores”, concluyó.

    Relaciones laborales

    Entre los ponentes expertos que participaron en las jornadas estuvieron el catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Sevilla, Jesús Cruz Villalón, quien incidió en el impacto de los cambios tecnológicos (digitalización, robotización, inteligencia artificial e internet de las cosas) en las relaciones laborales. “Se cree que solo afecta a los trabajadores digitales que están en las plataformas pero es un proceso universal que afecta a todos los sectores productivos y a todo tipo de empresas”, admitió.

    En ese sentido, puso el ejemplo de su influencia en las condiciones laborales y en el modo en que el empresario ejerce el control de la actividad de sus empleados e incluso pone retos para garantizar derechos fundamentales clásicos como el derecho a la intimidad, libertad de expresión y asociación sindical.

    También se refirió a las reformas legales a nivel nacional como lo previsto en el proyecto de ley de protección de datos en relación al derecho de los trabajadores a la desconexión digital. Citó las actualizaciones de las legislaciones laborales para que la administración se digitalice con inspectores de trabajo digitales porque “la visita al centro de trabajo ya no es tan relevante como hasta ahora”. Habló de la “respuesta” de los jueces para que la legislación se adapte a las nuevas realidades o las responsabilidades de los interlocutores sociales porque ciertos contenidos de los convenios colectivos empiezan a estar desfasados y hay que darles una relectura o incluso una modificación de la redacción de sus cláusulas.

    Por último, urgió a las administraciones a “ponerse las pilas” porque hay mucha tarea por delante. “Vamos lentos en la adaptación y estamos bastante rezagados porque hay un exceso de francotiradores frente a una ausencia de programación en el medio plazo”, declaró. De ahí que demandara una mayor eficiencia a la hora de gastar el dinero en formación. “Lo más importante es ver en qué se gasta el dinero”, declaró.

    No en vano, consideró que la formación debe ser un elemento clave en la medida que se sabe que la digitalización provocará la destrucción de empleo y, en otros casos, la profesión no desaparecerá pero cambiará el modo en que se haga el trabajo. “Esto debe contar con una programación para hacer un diagnóstico y así detectar actividades profesionales en declive, las emergentes y las que son tradicionales pero cambiarán por el uso de las tecnologías”, explicó.

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