La irrupción de la COVID-19 modera el crecimiento del coste laboral y salarial por persona trabajadora en la Comunidad

    Los primeros síntomas de la pandemia provocada por la COVID-19 sobre los costes laborales y salarios se han manifestado ya en el primer trimestre de 2020. La irrupción del coronavirus ha moderado el crecimiento del coste laboral y salarial por persona trabajadora visto en anteriores trimestres, y la reducción de horas efectivas trabajadas impulsa el coste por hora realizada. Adjuntamos el análisis elaborado por el Gabinete Técnico de CCOO-CyL relativo a la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL) relativa a Castilla y León.

    17/06/2020.
    Foto CCOOCyL.

    Foto CCOOCyL.

    A pesar del contexto de desaceleración en el que se encontraba inmersa la economía en los últimos trimestres, la negociación colectiva, la mejora paulatina de la actividad y los niveles de empleo tras varios años de expansión económica dieron paso, al fin, a un modesto proceso de calentamiento salarial que se tradujo en una tenue mejora del poder adquisitivo, hecho que no habría acontecido de existir tasas de inflación más altas como las que en otros tiempos predominaban.

    Asimismo, en los pasados trimestres, otros acuerdos trascendentales contribuyeron a que este proceso se iniciara (véase, los dos incrementos vistos en el Salario Mínimo Interprofesional-SMI en 2019 y 2020), mientras que otras medidas actuaban sobre los costes no salariales (véase, la aprobación del incremento de las bases de cotización mínimas y máximas en 2019). La llegada de la COVID-19 ha truncado ese proceso transitorio que ya se estaba iniciando y deja síntomas evidentes de ello. El golpe en la actividad sólo tuvo lugar en la segunda quincena de marzo, lo que permite ver aún tasas de crecimiento positivas en los costes por persona trabajadora de buena parte de las actividades en el primer trimestre de 2020 (a excepción de Hostelería, Comercio e Industria Manufacturera), aunque con notables deceleraciones. Como resultado, el primer trimestre de este año deja efectos significativos que probablemente se intensificarán en la encuesta del segundo trimestre.

    Se ha moderado el crecimiento de los costes laborales y salariales por trabajador y trabajadora, tanto en Castilla y León (en este primer trimestre han crecido un +0,4% en términos interanuales) como en España (+0,8%). Esta desaceleración notable está fundamentalmente explicada por la toma de medidas para amortiguar el impacto de la COVID-19. El destacado aumento de personas trabajadoras en situación de ERTE hizo que se produjera un importante descenso en el número de personas que percibían remuneración en forma de salario. Un número importante de ellas pasaron a percibir prestaciones, y buena parte de las empresas se beneficiaron de la exención del pago de cotizaciones sociales a cargo. Todo ello hizo que aminorase el cómputo total de costes laborales y salariales de los empleadores mientras mantenían su plantilla.

    El incremento de los costes laborales y salariales por hora efectiva se ha acelerado tanto en Castilla y León (han crecido este trimestre un +3,4% respecto al mismo trimestre de 2019) como en España (+4,8%), resultado del ajuste a la baja de las jornadas laborales y la eliminación de las mismas durante la segunda quincena de marzo. Prueba de lo anterior es el descenso del número total de horas efectivas trabajadas en este primer trimestre, tanto en la Comunidad como en el resto del Estado si se compara con el mismo del año pasado (-2,9% y -3,8%, respectivamente).

    El deterioro económico de esta crisis hará difícil retomar la senda de mejora paulatina, y necesaria, del poder adquisitivo iniciada en los trimestres anteriores, gracias, en buena parte, a las bajas tasas de inflación. Desde abril se están observando tasas de inflación negativas (por el desplome del componente energético) que pudieran interpretarse como mejora efectiva del poder de compra de los hogares. Sin embargo, cabe recordar que la tasa de inflación subyacente sigue siendo positiva y estable; y alertar, además, que los hogares han recompuesto su cesta de consumo. A día de hoy está más destinada a la compra de bienes y servicios de primera necesidad que, como ocurre con la alimentación, están sufriendo grandes incrementos de precios respecto a los mismos meses del pasado año.

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