El PIB de Castilla y León creció un 1,1% en 2019, el menor impulso de todas las Comunidades Autónomas

    El Gabinete Técnico de Comisiones Obreras de Castilla y León analiza los nuevos datos de PIB de Castilla y León para ofrecer una valoración global de lo ocurrido en 2019 y de la trayectoria descrita desde 2008; todo ello, en comparativa con el resto de territorios autonómicos y el conjunto del país.

    04/08/2020.
    CCOO-CyL

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    El PIB de Castilla y León creció un +1,1% en 2019 según los datos de Contabilidad Regional de España adelantados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) la semana pasada; nueve décimas por debajo del mostrado en el conjunto del país (+2,0%) y nueve décimas por debajo del porcentaje de crecimiento observado en 2018 (+2,0%) en el territorio. El PIB de Castilla y León es, de todas las CCAA, el que menos creció en 2019. La desaceleración de la actividad económica ha sido más intensa de lo esperado por gabinetes de estudios y casas de análisis, cuyas expectativas no eran inferiores a un crecimiento del 1,5% -salvo la estimación de HISPALINK de enero de 2020: 1,3%-.

    La desaceleración del ritmo de crecimiento del PIB en 2019 en Castilla y León se debió a la pérdida de impulso del sector primario, de la construcción, de la industria manufacturera y de las actividades vinculadas al sector público (servicios no de mercado) como administración pública y defensa, seguridad social obligatoria, educación, sanidad y servicios sociales. Mientras tanto, los servicios de mercado mantenían el buen tono, con un crecimiento similar al de 2018.

    Para CCOO de Castilla y León la situación que reflejan estos datos, más allá del agravamiento de los últimos meses por la crisis sanitaria, es cuando menos preocupante porque pone de manifiesto una pérdida de importancia económica de la Comunidad en casi todos los sectores, donde incluso los elementos que pueden verse como positivos (caso de la subida del PIB per cápita) obedecen en realidad más que a nada a la pérdida continuada de población.

    Vemos imprescindible y urgente un análisis a fondo de todos los sectores, que permita identificar nichos de futuro para la economía de la Comunidad, con el objetivo de salir de la manera más rápida posible del ciclo económico general del país. Para ello será necesario también atender a nuestra realidad demográfica y territorial, y en todo caso evitar la autocomplacencia en la que muchas veces tienden a caer nuestros responsables políticos.

    El PIB de Castilla y León de 2019, el valor de lo producido en tal año, superó por primera vez el nivel del valor producido en 2008, en un marco de desempeño territorial a varias velocidades y con un menor peso en la estructura productiva del sector primario, de la construcción y de la industria total. El PIB de la Comunidad fue un +0,3% mayor que el de 2008, (+6,5% en España); ha tardado once años en superarlo (nueve en España). En este sentido, Castilla y León es la segunda CCAA con menor crecimiento desde que empezó el periodo de recuperación económica o expansión en 2013.

    El INE también hizo público los datos de PIB per cápita por territorio, indicadores que dejan en mejor lugar a Castilla y León cuando no se interpretan de forma crítica. En este sentido, la mitad del crecimiento del PIB per cápita en Castilla y León en el periodo 2008-2019 (+11,3% frente al +9,6% nacional) se debe al descenso de la población; la otra mitad, se debe al incremento de los precios. Esto es equivalente a decir que en tal periodo, el valor de lo producido en términos per cápita o por habitante no ha crecido como consecuencia de incrementos de producción; es decir, lo ha hecho de la forma menos deseable para una economía. El PIB per cápita de Castilla y León fue de 24.758 euros por habitante en 2019, justo por debajo de la media nacional (26.438 euros por habitante); equivaldría, así, al 93,6% del PIB per cápita nacional. Si descontamos el efecto pérdida de población y efecto ascenso de precios desde 2008, el PIB per cápita de 2019 de Castilla y León sería de 22.317 euros, prácticamente el mismo que el de 2008 (22.242 euros).

    La Comunidad es, junto a Asturias y Cantabria, la menos dinámica en la creación de empleo en términos de Contabilidad Regional si se tiene en cuenta el periodo que abarca desde el mínimo de actividad económica (2013), hasta 2019. Ha sido la productividad la que ha permitido a Castilla y León conseguir que en 2019 el valor producido por su economía, el PIB, supere el nivel observado en 2008 con un 9,7% menos de empleo.

    El peso del Valor Añadido Bruto (VAB) de la industria manufacturera muestra cierta resistencia a caer pero está muy lejos de alcanzar los objetivos fijados; conseguir que la industria manufacturera represente el 20% del valor añadido bruto de la economía en los próximos años -en un contexto ordinario lejos del que hoy vivimos- será un reto inalcanzable sin transformaciones ambiciosas y de calado. Además, no hay que perder de vista al empleo manufacturero: pierde mucho más peso gracias a las ganancias de productividad y recuperar su representatividad pasada requerirá de transformaciones ambiciosas.

    La pérdida de peso de la economía de Castilla y León sobre el total nacional continuó en 2019. Esta trayectoria consolidada no sólo tiene que ver con lo sucedidos en años recientes, también, con la trayectoria dibujada desde mediados de siglo XX: menos población, menos fuerza laboral, menos ocupados, mayor irrelevancia. Los esfuerzos actuales y futuros deberán ser mayores para recobrar el peso perdido. El PIB de Castilla y León ha pasado de representar alrededor del 7,0% del PIB nacional en 1955 a un 4,9% en 2018 (RegData, Ángel de la Fuente, FEDEA, 2020); según el INE, ha pasado de representar un 5,4% en el año 2000, a un 4,8% en 2019.

    Castilla y León cerró 2019 con un porcentaje de deuda pública sobre PIB de 20,8% (porcentaje formalizado antes de conocer el crecimiento del PIB de 2019 del territorio) según el Banco de España; con la primera estimación de la Contabilidad Regional de 2019 este porcentaje pasa a ser del 21,0% (lo que sugiere que se esperaba un mayor crecimiento para la Comunidad en 2019). Si Castilla y León hubiera crecido al mismo ritmo que España en el periodo 2008-2019, su deuda pública como porcentaje del PIB sería hoy del 19,6% y no del 21,0% antes mencionado. Lo que muestra la importancia de crear y asentar las bases para un crecimiento mucho más dinámico que el mostrado por la Comunidad en los últimos años.

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